Trump lucha contra la covid gracias a un anticuerpo de ratón

octubre 4th, 2020 | by La redacción
Trump lucha contra la covid gracias a un anticuerpo de ratón
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El presidente de EE UU recibe hasta cinco compuestos cuya eficacia contra el SARS-CoV-2 no ha sido demostrada

La covid de Donald Trump ha sacado a la luz el cóctel de tratamientos experimentales con los que se intenta frenar la infección del presidente de EE UU. Entre ellos hay varios compuestos de los que apenas se había oído hablar y cuya eficacia contra el virus es aún desconocida.

Sean Conley, el médico del presidente, ha informado de que tras descubrirse la infección de Trump le inyectó “por precaución” una dosis alta de anticuerpos monoclonales fabricados por la empresa Regeneron. Este fármaco experimental se está probando en cientos de infectados de covid y está compuesto por dos anticuerpos seleccionados por su alta capacidad de localizar y neutralizar al SARS-CoV-2. Uno de ellos se extrajo de un paciente anónimo que superó la enfermedad. El otro sale de un tipo de ratón que ha sido modificado genéticamente para generar anticuerpos contra el virus que pueden ser inyectados en personas sin que haya rechazo inmunitario.

Estos anticuerpos funcionan como una tropa de élite adiestrada para localizar y eliminar a una molécula muy específica del coronavirus: la llave que usa para unirse a las células humanas, abrirlas y secuestrar su maquinaria biológica para producir decenas de miles de copias de sí mismo. Esta molécula se conoce como dominio de unión al receptor (RBD) y es parte las espículas puntiagudas que le dan al virus su aspecto de maza medieval. Si un anticuerpo se une a ellas antes de que el virus entre en las células, bloqueará la infección.

Además de los anticuerpos —conocidos como REGN-COV2— el presidente está tomando famotidina, vitamina D, zinc, melatonina y aspirina, según su médico. Aún no está demostrado que ninguno de estos fármacos sea eficaz contra la covid, aunque hay indicios de que pueden serlo y que, sobre todo, parecen seguros, según los expertos consultados por este diario.

El presidente de EE UU reúne varios factores de riesgo ante la covid grave: es hombre, mayor —74 años— y tiene sobrepeso. En estos momentos está ingresado en el Hospital Militar Walter Reed de Maryland, cerca de la capital estadounidense, aunque sus síntomas no pasan de fiebre moderada, congestión y tos.

“Por ahora no hay razón para preocuparse por su estado de salud”, ha dicho este sábado Conley en una rueda de prensa a las puertas del hospital donde Trump está ingresado. El médico ha revelado que el presidente también está tomando remdesivir, un antiviral de efectividad limitada en los primeros días de la infección. El médico ha asegurado que Trump lleva 24 horas sin fiebre y que no necesita oxígeno ni respiración artificial.

La empresa Regeneron está probando la efectividad de su cóctel de anticuerpos tanto para evitar infecciones como para tratar a pacientes infectados. Esta misma semana anunció los primeros datos de uno de estos ensayos que incluyen a 275 pacientes que han desarrollado como mucho síntomas moderados, un estado similar al de Trump, aunque su edad media es 44 años.

Cóctel medicinal

Los anticuerpos reducen la carga viral hasta en un 99% y hacen que la convalecencia dure siete días en lugar de 13. En un trabajo previo, la compañía mostró que el cóctel reduce la carga viral e incluso impide la infección en macacos y hámsters. Por el momento, ni el estudio en animales ni los datos clínicos de pacientes han sido revisados por expertos independientes ni publicados en una revista científica prestigiosa, la regla de oro para demostrar evidencia científica. La empresa sigue adelante con los ensayos, en los que espera que participen por lo menos 1.300 personas.

Trump ha podido tomar estos anticuerpos porque su médico los ha solicitado como uso compasivo. Normalmente, los pacientes solo pueden acceder a este fármaco si son incluidos en un ensayo clínico, pero en este caso no pueden tener seguridad de recibir el fármaco, pues pueden ser asignados de forma aleatoria al grupo de control que toma un placebo y que es esencial para demostrar la efectividad del fármaco. La única forma de asegurarse de recibir el tratamiento es usando esa figura legal, algo que ya han podido hacer otros pacientes según ha explicado George Yancopoulos, jefe científico de Regeneron a Science sin decir cuántos.

Fabricar anticuerpos monoclonales no es sencillo. Una vez aislados de pacientes y de ratones, hay que introducirlos en células de ovario de hámsters que funcionan como biorreactores para fabricar clones de esas proteínas. El precio medio de estos compuestos en EE UU es de unos 100.000 dólares (unos 85.000 euros), según un estudio de 2018. En julio, Regeneron recibió 450 millones de dólares del Gobierno de EE UU dentro de la operación Warp Speed para proveer unas 300.000 dosis de anticuerpos antes de final de año en caso de que se demuestre su eficacia.

Otros compuestos

Las evidencias sobre el resto de compuestos que le han dado a Trump son mucho menores. La vitamina D, por ejemplo, ha demostrado jugar un papel protector en las infecciones virales, explica Ricardo Gómez-Huelgas, médico y presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna. “Las personas mayores que tienen deficiencia de esta vitamina tienen peor pronóstico ante infecciones, pero no está demostrado que aumentar los niveles normales tenga algún beneficio”, advierte. Algo muy similar sucede con el zinc, cuya efectividad contra la covid tampoco se ha probado.

La famotidina es un fármaco que se usa contra la acidez de estómago. Hay estudios preliminares hechos en China que sugieren que las personas que la tomaban tenían una mortalidad ligeramente inferior a las que no lo tomaban, pero no hay forma de saber si era el fármaco lo que producía ese efecto. En EE UU hay en marcha un ensayo clínico para estudiar la efectividad de este compuesto.

La melatonina se usa contra el insomnio. Aunque aún no hay pruebas de sus beneficios, se está estudiando si “puede ser eficaz evitando la infección por SARS-CoV-2 debido a sus propiedades como potente antioxidante y antiinflamatorio pudiendo modular y neutralizar los efectos celulares negativos desencadenados por la infección”, explica Alberto Borobia, coordinador de ensayos clínicos del Hospital La Paz, en Madrid.

¿Y la aspirina? Probablemente el médico de Trump no se la ha dado porque espere que combata al virus, pero sí uno de sus efectos secundarios: la formación de coágulos en la sangre que pueden producir trombos.

“Por un lado, este cóctel de tratamientos es una solución de chamán, porque aún no hay ninguna prueba científica de su efectividad”, explica Cristina Avendaño, farmacóloga del hospital Puerta de Hierro de Madrid. “Por otro lado la famotidina, vitamina D, melatonina y zinc son compuestos con un perfil de seguridad muy favorable. No es de esperar que tengan mucha eficacia, pero su toxicidad no es elevada ni es de esperar que juntos puedan producir complicaciones del sistema inmune que pudieran agravar la enfermedad”, añade. Avendaño explica que estos fármacos son fácilmente “accesibles y baratos”. Existe “un riesgo claro” de que tras el anuncio la gente se lance a comprarlos y usarlos sin garantías y que haya un desabastecimiento, como ya ocurrió con la hidroxicloroquina debido a los anuncios sensacionalistas de Trump.

“El razonamiento de los anticuerpos monoclonales es muy claro”, explica Marcos López-Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología. “Si finalmente se confirman los datos preliminares sobre su efectividad y seguridad serían una alternativa clara hasta que haya vacuna. Lo interesante es que según los datos de Regeneron el tratamiento funciona mejor cuanto más alta es la carga viral, con unas diferencias de entre el 90% de reducción y el 60%”, añade. “Lo que queda claro es que Trump ha podido recibir los anticuerpos porque es el presidente de EE UU, cualquier otro enfermo no podría haber hecho lo mismo”, destaca.

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