De la pretensión de reformar la Ley de Deudores Alimentarios, afirma que no es la solución para aquellos que incumplen con sus obligaciones parentales.
Irineo Pérez Melo.- Aunque la legislación (sobre la Ley de Deudores Alimenticios) puede ser una respuesta, no es la solución de fondo a este incumplimiento que incurren algunos padres, sino que la verdadera transformación debe surgir de la educación y de la formación humana.
Esto lo aseguró monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, arzobispo de Xalapa, quien dijo que cuando la ley se impone, es porque no se ha hecho un proceso de formación de educación, es la deformidad. “La ley, la que nos está diciendo, es que primero debe formar y educar, porque la ley está ahí”, añadió.
Entrevistado luego de haber encabezado el desayuno, que con motivo de la Navidad y Año Nuevo, ofreció la Arquidiócesis de Xalapa a los reporteros que cubren la fuente, dijo que cuando se nota que una sociedad está respondiendo, cuando la educación permite que se use la ley en su mínima expresión.
Y es que hay la pretensión de algunos diputados, sobre todo de la bancada morenista, de modificar dicha norma, para que quienes se encuentren en esta situación, puedan realizar algunos trámites, como es el hecho de obtener sus licencias de conducir, que actualmente no pueden hacerlo por estar en el padrón de deudores alimenticios.
Ante este hecho, el prelado católico subrayó que cualquier obligación legal, debe existir un principio básico de humanidad y precisamente en una sociedad, en donde la ley es punitiva no se usa es porque la sociedad está educada. Mientras, el aumento de cárceles está diciendo que hay que educar, hay que formar, porque ninguna ley que tiene el mal si no se hace el camino malo.
E insistió: “la ley se puede fijarla como quiera, pero no es la solución. Hay cosas que no se pueden imponer por ley (…) La ley puede ser una respuesta, pero no es la respuesta. Necesitamos un camino de formación y concientización para quienes no obran humanamente”, resaltó.
De manera enfática cuestionó que con lo que se está haciendo ¿realmente estamos educando o formando? Y esa es la gran tarea para toda la sociedad.
Por otro lado, lamentó que existan personas que no solo incumplen con sus responsabilidades parentales, sino que además violentan o desprecian a sus hijos. “La parte más triste es cuando un corazón ha perdido su propia humanidad: no ama a quien debe amar, los violenta o se olvida de ellos”, recalcó.
Sin embargo, aseguró que en muchas familias veracruzanas siempre surge alguien que ocupa el rol de apoyo cuando falta el padre: madres, abuelas, abuelos u otros familiares que sostienen la crianza. “A las mamás no las vemos solas. Tienen a Dios, a la Virgen de Guadalupe y a su propia familia que las ama y las sostiene”, afirmó.
El arzobispo de Xalapa destacó que, ante el abandono, muchas mujeres desarrollan una fuerza y un amor extraordinarios, aman que dan la vida, por eso la Iglesia Católica siempre aparecerá en los templos un crucificado, no un muerto, sino una persona que ama la vida.
Cualquier mamá o ser humano que esté dando la vida sigue su vida con Cristo. “Hay un mal real, pero ese mal ha provocado en muchas mamás niveles altísimos de amor que nosotros llamamos de santidad. Son personas santas, porque viven la fe y el amor y la entrega a niveles altísimos, y aman que dan la vida”, señaló.
Comparó este tipo de amor con el sacrificio representado por la cruz: “La cruz da vida. Quien da la vida por sus hijos se identifica con Cristo. Aunque haya sufrimiento, ese amor tiene un sentido. Eso lo saben los hijos y por eso dicen: ‘Tengo una mamá santa, tal vez no perfecta, que me ama incondicionalmente”.